Remolacha local de piel morada intensa y pulpa firme, con un sabor terroso y un dulzor natural que se realza al cocinarla. Hiérvela o ásala entera hasta que esté tierna, luego pélala y córtala en rodajas para una ensalada fresca con queso y nueces, o hazla puré para acompañar carnes. También se puede rallar cruda para darle color y textura a tus ensaladas. Guárdala en el refrigerador, en la gaveta de vegetales, y consérvala hasta por dos semanas sin perder firmeza.