Salsa de queso cremosa y suave, lista para servir, con ese sabor clásico que combina bien con casi todo. Es perfecta para bañar unos nachos, acompañar unos tequeños, papas fritas o incluso para darle otro nivel a un mofongo o unas alcapurrias. Solo caliéntala a fuego bajo o en el microondas, revolviendo de vez en cuando para que quede bien uniforme. Guárdala en la nevera después de abierta y consúmela dentro de los próximos días para disfrutar su mejor textura y sabor.