La pana congelada es pana pelada, cortada y congelada justo después de la cosecha para conservar su frescura. Tiene un sabor almidonado y ligeramente dulce, con una textura parecida a la de la papa o el plátano, y está lista para usar directamente del congelador, sin necesidad de pelar ni cortar. Hiérvela para un rico acompañante, licúala para un jugo refrescante, o agrégala a una ensalada abundante. Mantenla congelada hasta el momento de cocinarla, y añádela directo al agua hirviendo sin descongelar para lograr la mejor textura.