Estas habichuelas blancas frescas y congeladas vienen en un empaque de 1 libra, el equivalente a dos tazas, listas para cocinar sin necesidad de remojo previo. Tienen una textura suave y cremosa una vez cocidas, perfectas para un buen guiso de habichuelas con sofrito, o para sopas y potajes bien sustanciosos. Cocínalas a fuego lento con un buen sofrito, calabaza y un poco de recao para lograr ese sabor casero. Consérvalas en el congelador y cocínalas directo, sin descongelar, para un mejor resultado.