Mantecado de vainilla, suave y cremoso, con ese sabor clásico y reconfortante que nunca falla. Tiene una textura sedosa que se derrite fácil en la boca, ideal para disfrutar solo en un cono o vasito, o como acompañante de un pedazo de bizcocho o un brownie tibio. También lo puedes usar como base para un batido casero. Consérvalo bien congelado y sácalo unos minutos antes de servir para que esté en su punto perfecto de suavidad.
Pinta nació del amor por los sabores con los que crecimos y nos identificamos como puertorriqueños, como también del deseo por que estos sabores estuviesen al alcance de todos para disfrutarlos y…