Estas papitas fritas sabor jamón tienen ese toque salado y ahumado que recuerda al jamón serrano, envuelto en la textura crujiente de una buena patata frita española. Son perfectas para picar solas, servidas en un platito junto a quesos y aceitunas, o como acompañante de un sándwich o una hamburguesa. También puedes triturarlas un poco y usarlas para darle una capa crujiente a una ensalada. Guárdalas bien cerradas en un lugar fresco y seco para que se mantengan crujientes por más tiempo.