Vino rosado de tono delicado y aromas frescos a frutas rojas, con un perfil ligero y una acidez equilibrada que lo hace muy fácil de tomar. Sírvelo bien frío como aperitivo, o acompáñalo con mariscos, ensaladas frescas o un buen queso suave. Su frescura lo convierte en una excelente opción para tardes calurosas en la terraza. Una vez abierto, guárdalo en el refrigerador y consúmelo dentro de los próximos dos o tres días para disfrutar todo su carácter frutal.